Cuando en realidad no te apetece dar gracias

Mirando el lado positivo

No sé si te has fijado en que los americanos suelen tener una perspectiva positiva de la vida, de las circunstancias, de todo. Si ven una casa vieja y medio destruida, dicen, “Ese espacio tiene un gran potencial.” Si contratan a un empleado que no tiene ni idea de realizar su trabajo le asegurarán, “¡No te preocupes! Esta es una gran oportunidad para que desarrolles tus habilidades de aprendizaje.” Esta forma de ver la vida me recuerda un poco a lo que hacemos en Acción de Gracias. Por un día, le damos la vuelta a la tortilla y aunque estemos pasando por una etapa horrible, somos capaces de tragar saliva y dar gracias.

Dar gracias
¿Será que el pavo nos pone de buen humor? ¿O serán los postres americanos? Si lo pienso detenidamente y soy sincera conmigo misma, me gustaría ser más agradecida. En todo, en mi relación con Dios, con mi marido, con mis amigos, incluso con extraños. El hecho de que esté escribiendo en mi ordenador ahora mismo significa que formo parte de un pequeño porcentaje de la población mundial que tiene acceso a Internet desde casa y comida en la mesa a diario. ¿Alguna vez he dado gracias por tener Internet en casa y un ordenador? No… Más bien, lo doy por sentado, y me quejo cuando no funciona bien.

Ósea que si entramos en modo default, tendemos a quejarnos de aquellas cosas que en realidad son un regalo para nosotros. Por ejemplo, los estudios. Ya lo sé, todos odiamos cuando nos ponen un trabajo de investigación de 20 páginas. ¿¿¿¿Quién puede estar agradecido por eso??? En cambio, hay gente que no tiene dinero para pagarse una carrera y están trabajando en un bar para ayudar a su madre a llegar a fin de mes.

Vamos, que en general, me gustaría animarte a ser más agradecido. Por las cosas que tienes y no te has dado cuenta de lo valiosas que son. Como… tus brazos, o tus dedos. Tu nariz. Y no sólo ser agradecido un día al año, si no todos los días. Verás que así tu perspectiva empieza a ser más positiva y tu modo default no será la queja si no el lado bueno de las cosas. Un poco más parecido a los americanos, ¿no?

Cuando me canso de estudiar, intento dar gracias a Dios por el privilegio de estar en el seminario. Cuando mi amistad con una persona no está del todo bien, intento dar gracias por ella. Cuando lo que toca comer no es mi plato favorito, procuro dar las gracias al cocinero.

Dar las gracias te hará más feliz. Pruébalo como forma de vida.

Pregunta: ¿Hay algo en tu vida que crees que podrías darle la vuelta y dar gracias a Dios por ella? Deja un comentario pichando aquí.

¿Qué piensas? No seas tímid@ pero tampoco te pases.

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3 thoughts on “Cuando en realidad no te apetece dar gracias

  1. Rebeca yo hoy doy gracias a Dios por conoserles y por que tus experiencia en la vida Cristiana me ayuda de soporte y edificacion en mi hogar , comparto con tigo esa misma exsperiencia y doy gracias por este día, por tener un hogar feliz por unos hijos de Bendición donde hoy en dia se están. Abriendo paso en la educación y hogar un Beso para la pequeña y para Miguel